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ALERTA ROJA EN EL PADEL. EL GIGANTE PADELMANIA ENTRA EN CONCURSO DE ACREEDORES

PADELMANIA

La caída del gigante Padelmania supone la declaración de alerta roja en el pádel español. El que  fuese durante más de una década líder indiscutible de ventas en un mercado tan creciente como el deporte del pádel, presentaba hace unos días su entrada en concurso de acreedores.

 

La tan manida conversación en relación con la complejidad de la comercialización de palas y otros materiales,  relacionados con un deporte convertido en uno de los más practicados en España, con más de 100 marcas, fabricantes por doquier, ventas de maletero y otras vías paralelas, nos viene al recuerdo en estos momentos.

 

Las causa de la caída del imperio Padelmania seguro que es muy compleja y no es de nuestra competencia valorar. La web  CMD publicaba en un reciente post,  la situación  económica por la que pasaba Padelmanía.

 

“De hecho, se conoce que a día 31 de diciembre de ese 2015, el pasivo de Padelmanía ascendía a 4,2 millones de euros, de los cuales 1,8 millones de euros corresponderían a entidades financieras. Para hacer frente a estas deudas, Padelmanía firmó en ese momento con algunas entidades bancarias una refinanciación de 1,06 millones de euros a cinco años con un año de carencia, así como 98.000 euros a 3 años y 40.000 euros a un año, según se desprende de la memoria anual de la empresa.

Tal y como referimos ya en el mes de abril, Padelmanía empezó a acusar un descenso de sus beneficios a partir del año 2012, a pesar de que su facturación se mantenía al alza. Concretamente, desde 2011 hasta 2015, Padelmanía pasó de facturar 5,37 millones de euros en 2011 a 8,19 millones de euros en 2015. Sin embargo, tras obtener en 2011 unos beneficios, tras impuestos, de 346.814 euros, en 2014 registró unas pérdidas de 62.459 euros, tras impuestos, y en 2015 -últimos datos presentes en el registro mercantil-, pérdidas de 343.618 euros, tras impuestos

 

Puede ser el principio de la autorregulación  en un mercado tan variable como complejo. Las grandes marcas siempre han coincidido que al final quedaran tan sólo unas pocas, las que hagan las cosas bien. Así ocurre en otros deportes como el tenis, donde no hay más de 100 marcas que vendan raquetas.

 

 

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